Pensamiento y lenguaje.

Lev Vygotsky. Psicología del desarrollo.

Lev Vygotsky. Psicología del desarrollo.

En 1934 se publica, a título póstumo, la obra  “Pensamiento y lenguaje” de Vygotsky. Autor olvidado durante muchos años, va siendo traído de nuevo a nuestras aulas de conocimiento por su actual vigencia. Según el autor, la palabra y el pensamiento están completamente ligados y no se pueden entender ni estudiar por separado.
Es probable que exista una estrecha relación entre el pensamiento, ese “misterio” interior que cubre nuestra intimidad cognitiva, y el lenguaje externo, el que todos parece que conocemos mejor. Una prueba de esa relación la podemos comprobar mediante un sencillo experimento, posiblemente algo peligroso.
EXPERIMENTO.
Delante de un boxeador de grandes músculos y aspecto violento hacemos comentarios acerca de su aspecto de bestia más cercano a un orangután que a un ser humano. Podemos añadir los prejuicios relacionados con su más que probable falta de educación y cultura. Y terminamos con un gesto de disgusto que nos haga apartar de él. No auguro un gran futuro a quien haga eso. Sin embargo es probable que ocurran “cosas diferentes” tanto en la realidad externa como en el pensamiento del boxeador si hacemos comentarios de admiración acerca de los músculos trabajados y redondeados así como de la fortaleza y seguridad que el individuo parece emanar. Podemos terminar el comentario ensalzando la fuerza de voluntad demostrada por las horas de entrenamiento necesarias para llegar a ese estado físico.
El pensamiento es bastante misterioso, no así el lenguaje externo que, por ser mostrado, tiene más fácil recorrido. Conocer ese lenguaje y tener ciertas nociones de cómo interacciona con nuestros respectivos interiores, es básico en todo proceso de desarrollo humano.
“Tombuctú” es una deliciosa novela de Paul Auster cuyo protagonista es Mister Bones, un perro de raza indefinida que es compañero de un vagabundo de salud quebradiza. El perro anda preocupado porque teme que, si su dueño muere, pase a no ser de nadie y acabe sus días en la perrera o muerto.
El lenguaje exterior, de todo tipo, no sólo el humano, entra como torrentes en el interior del perro y le llena de emociones y efectos que le hacen sentir y, en consecuencia, actuar de determinada manera.
La lectura de novelas es una buena forma de comprobar esta relación “pensamiento/lenguaje”. Es comprobar como piensan los otros, aunque sean personajes fictícios que, en realidad han surgido de la imaginación del escritor, es decir, de un “interior”
.
Con “Tombuctú”,  el autor juega con el sistema perruno, emocional puro y simplifica, para nosotros, este proceso de relación pensamiento / lenguaje.
Y sin que venga a cuento, pero necesito decirlo, “Tombuctú” tiene un final que al principio puede sorprendernos. Siento una sana envidia por el gran final que Auster sabe dar a la novela. ¿Podré yo finalizar así de bien las novelas en un futuro?

 

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