Sócrates y las expectativas.

En ocasiones parece que esperemos que las cosas y personas que nos rodean deban tener poderes para captar nuestros deseos. El jefe debe adivinar cuando trabajo muy bien y merezco un ascenso. El cónyuge también debe saber que es un regalo concreto el que quiero y no otro. El coche recién comprado no puede estropearse ni hacer ruidos molestos. Sigue leyendo