Sócrates y las expectativas.

En ocasiones parece que esperemos que las cosas y personas que nos rodean deban tener poderes para captar nuestros deseos. El jefe debe adivinar cuando trabajo muy bien y merezco un ascenso. El cónyuge también debe saber que es un regalo concreto el que quiero y no otro. El coche recién comprado no puede estropearse ni hacer ruidos molestos. Sigue leyendo

Aprendizaje y vida automática.

Cuando Sigmund Freud (padre del psicoanálisis) declaró que estábamos regidos por nuestro Inconsciente y que no podíamos controlarlo, asumimos un nuevo ataque a nuestra autoestima general, todavía convaleciente del golpe que Charles Darwin nos dio al declarar nuestros antepasados comunes a los monos y, más atrás en el tiempo, de la teoría heliocéntrica de Copérnico, que decía que nuestro planeta no era el centro de nada. Sigue leyendo