Vida automática.

Parece que tengamos un cerebro perezoso que se encuentre cómodo con las repeticiones y rutinas diarias. La mayoría del tiempo actuamos como si estuviéramos desconectados de nuestro  dirigente cerebral. Cuando conducimos, subimos escaleras, nos rascamos y el resto de actividades cotidianas, nos da la sensación de que son actividades realizadas con muy poco esfuerzo intelectual. Es como si estuviésemos en un “modo automático” que nos permite estar en perfecta tranquilidad por estar haciendo cosas conocidas y predecibles. Sigue leyendo